Por Rappol/Rupaul
La mejón liga de fúmbol del mundo. La del país que crece menguando. La del pueblo con menos apego a lo orgánico, a los órganos y a los teclados. Dona sangre, dona vida. La de la sociedad inclusiva, encantada de pagar impuestos absurdos desde chequetita. La que se entiende, como todo el país, por la vía de ejecutar el dificilísimo ejercicio de unir los puntos. ¡Será por puntos! En un mundo en el que ya no hay nada invisible, a no ser que uno se empeñe de manera muy voluntaria en no querer ver, el Real Madrid le ganó 3-2 un partido anodino a un «baliente» Leganés, muy de la escuela Jémez, en lo ético y lo estético.
Para comprender de manera adecuada el partido, la Liga, el país, etc… es suficiente con retrotraerse a tantas semanas previas como sea necesario para dejar de sentir ganas de vomitar. Es decir, llegar al punto en el que sientes (y ejecutas) la arcada, pero ya no resta bilis que expulsar, porque lo siguiente es echar los higadillos por la boca, de manera más o menos trabajosa y sangrienta (y uno quiere seguir viviendo, porque no puede desprenderse de ese sentimiento de «ser humano» que tan bien conocía el agente Smith). La vida convertida en reflejo nauseoso.
Así, la explicación aparece de manera sencilla. La semana en la que La Roja pasa en los penaltis a la fase final de la Nations League, el Farsalona gana 3-0 un partido pendiente por ya no me acuerdo qué; Osasuna impugna tal partido por alineación ilegal, el Arleti hace de Arleti y, por añadir otra noticia del palo fumbolístico, Dani Alves es absuelto del delito de ser tonto, al Real Madrid le pitan de manera muy amable para poder ganar en casa al Leganés superando las incomodidades típicas del virus FIFA, por el que tenemos que dar las gracias de que no nos confinen en nuestras casas. Ellos cuidan de nosotros no porque sepan más, sino porque nos empeñamos en que no nos importe hacer como que sabemos menos.
Y podríamos hablar de fúmbol. De que a Siquesá se le caen los goles de los bolsillos (esa falta sin el toque majestuoso de Fran Sangría ya sabemos que hubiera ido al decimotercer anfiteatro), de que a Lucas le cuesta sobrevivir lo que a Modric entender a Guler, a Davide aguantar a su padre en el campo y a Ajencio manejar a Rúgider de Ramadán… ¿Pero para qué vamos a intentar hablar de fúmbol? Mejor dejar eso para los que saben, pueden y cobran por ello. En ese ejercicio, todo encaja y tiene sentido, aunque huela a pedo de Roger Waters.
El sistema negreiro simplemente adelantó unos cheques sin fondos para que cuando llegue la hora de cobrar no haya más problemas de los habituales, y cobre quien tiene que cobrar. Cualquier otro intento de lectura, es hacerse trampas al solitario, hacerse una paja con la mano tonta, o creer que las nubes huelen a algo.
La buena noticia es que, con todo, El Belló marcó y no vomitó. Y esas bellezas son las que dan esperanza. Porque lo feo siempre muere. Y si no, hay que matarlo.
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– Real Madrid: 3 (Meforré, 2 (uno de pen.) y Bluffingham)
– Pepinos (y judías): 2