Probablemente el Martillazo es el único medio apropiado para practicar un fútbol moderno y por tanto acorde a un mundo consumido y caduco, muy próximo al de Mad Max 2. El mundo de Humungus, el Guerrero de las Tierras Baldías, el Ayatollah de la Carretera. Hacia eso vamos, caballeros, de cabeza y cogiditos de la mano mientras silbamos alegres melodías. Nos están llevando en volandas al Páramo y sólo los que sepan defenderse sobrevivirán. En el fondo nos lo merecemos. A mamar.
La acción atrae al Martillo y lo hace de forma maníaca. Los minutos son molto longos para un Martillo, las horas se detienen, los niños abrazan a sus madres. El Martillo siente que se le va la vida si no hace algo digno y honorable. El Martillo es un Poeta, joder. Y hace pues lo que todos los poetas: aplasta, mata, aplasta y mata. Es su único compromiso moral. Tarde o temprano, y esto es lo Bonito, el Martillo se encuentra en las manos de un Monstruo y todos los Monstruos son madridistas, que nadie lo dude. Entonces es Feliz.
El punto de partida del Martillo es que todo necesita un buen martillazo. En eso no se complica jamás la vida. En todo aquello que se menee puede descargar su furia mientras respire, folle y defeque. Sólo respeta a los menores de edad y a las nenas. El Martillo, en suma, es un puto Caballero del Sur. Pero cuando un martillo furioso entra en combate el frenesí y la locura de la batalla lo poseen y su rabia ciega lo convierte en torbellino de destrucción. Nada puede parar a un Martillo. Y menos un enano. Un enano le come la polla a un Martillo.
Mou posee un Martillo Mágico, llamado Mjolnir (“El Aplastador”). Ahora le pedimos que transforme también su cuerpo en martillo, una letal combinación de cañones de diferentes calibres que surjan de su torso y brazos y que se manifiesten, no sólo en las ruedas de prensa ante Mileuristas con voz de calcetín, sino sobre el césped. Sobre todos los campos del Señor. Hoy le pedimos a Mou que acepte la necesaria mutación porque es el tributo que debe pagar por vestir El Blanco.
“Dies irae malleus maleficarum est”… “El día de la ira es el Martillo de las Brujas”. No lo olvides, Mou. Porque ese día ha llegado. .
I) Recital. Resolvimos magistralmente una de las salidas más difíciles que nos quedaban, al menos sobre el papel, al golear por 1-5 en el siempresanísimo y rebosante de deportividad Reyno de Navarra, manteniendo de esta manera la ventaja de +6 en la Liga del Banco Bilbao Vizcaya. Las bajas de Pepe y Khedira, sustituidos por jugadores de diferente perfil, no evitaron ver un conjunto solidario, trabajador y letal a la contra, amén de físicamente cerca de su mejor momento y con un Cristiano en estado de gracia que ahora mismo resulta un trolebús imparable para los adversarios.
II) Sorpresa. Durante la semana se barajó que el sustituto de Pepe fuese, igual que ante la Real Sociedad, Raphael Varane. Al final, una vuelta de tuerca de Mourinho (que alabó al francés en la previa del partido) nos permitió disfrutar de Raúl Albiol, que no jugaba desde el empate a uno en Moscú, si no recuerdo mal. La gran diferencia de estilo entre Pepe o Varane, que basan su juego en la velocidad, con Albiol, que confía más en su colocación, así como las malas actuaciones del ex valencianista esta temporada, nos hacían desconfiar a muchos de su inclusión en un partido tan comprometido. Supongo que el entrenador no quiso exponer al joven e inexperto Varane a las perrerías de Osasuna, viendo más oportuno para el equipo un central práctico, que aunque no sea un virtuoso sabe algo más de «gramática parda». En cuanto a la configuración del resto de la escuadra, igualmente sorprendió el esquema ultraofensivo presentado por los nuestros, sin mediocentros defensivos propiamente dichos (pareja Xabi-Granero, poco vista fuera del Bernabéu), Özil de enganche y el tridente arriba. Un equipo arriesgado y con poco argumento para frenar las transiciones rivales, de nuevo sobre el engañoso papel.
III) Santander. Los comienzos del partido recordaron a la valdanista victoria de la temporada pasada en Santander (¡curiosamente, Valdano perdió las dos veces que fue a Santander como entrenador del Madrid!), con parecido esquema e intenciones, aburrir al rival a base de toque. Luego el partido sería distinto para mejor, pero este dominio inicial nos trajo un gol tan importante como hermoso. Cristiano, pletórico de fuerzas, se marchó por la banda izquierda, poniendo un centro al segundo palo para la llegada de Benzema, quien jugaba en la banda contraria. Karim, sin dejarla caer, enganchó una espectacular volea https://youtu.be/qp-vt4GKRco que se coló por la escuadra contraria de la meta osasunista. Un gol que era una declaración de intenciones: aquí estamos, no hay miedo escénico que valga. Tras el tanto, Osasuna trató de imponer su fútbol, con mucha presencia por banda, y la pelota cambió de dueño. El Madrid defendía muy junto, con una presión muy acertada y concediendo pocas faltas que pudieran ocasionar peligro aéreo. Además, la recuperada frescura en los contrataques recordaba a nuestros mejores días. Cristiano, en un adelanto de que lo haría poco después, condujo en solitario por el centro y lanzó un misil desde fuera del área que se fue por poco. Después sería Özil quien tuvo la ocasión, rematando desde cerca y salvando el portero. Todo el peligro lo ponía el Madrid, que estaba jugando a una intensidad agotadora, pero faltaba el segundo gol que sentenciara antes del descanso. Y sería el mejor jugador del partido quien lo conseguiría…
IV) Inmenso Cristiano. Ya he dicho que en el vibrante primer tiempo se veía a un Cristiano con la barra de energía a tope, sobre todo muy confiado en su pegada, y así, en una nueva arrancada del portugués, miró a portería desde aproximadamente 40 metros para pegar un zapatazo tremendo, que se coló pegado al poste derecho de la portería del desolado Andrés. Si comparaba el golazo de Benzema con Van Basten, a Ronaldo no queda sino compararlo consigo mismo, recordándome a otros de similar factura como https://youtu.be/fWpWAe12cQo. Estos dos golpes desconcertaron a los de Mendilibar (expulsado), y el Madrid logró de nuevo encontrar la espalda de su defensa, contínuamente superada, con un excepcional pase en profundidad de Granero para una de las definiciones clásicas, serena y por alto, de Higuaín. El único gol en el que no participaría CR7 ponía el 0-3 con el que, entre perplejos y emocionados, nos íbamos al descanso
V) Segunda parte. Los rojillos salieron con prisa, logrando recortar distancias muy pronto gracias a un gran centro desde la derecha de Roversio, con cabezazo al segundo palo de Nino. Este gol les animó, pero el Madrid no se puso nervioso y siguió gozando, más si cabe, de ocasiones al contrapie. Especialmente flagrante fue un mano a mano desperdiciado por Higuaín, que tras recortar al portero no pudo hacer lo propio con Cristiano, estorbándose ambos en una desconcertante imagen en la que los dos pecaron de egoístas. Pero esto quedó como una anécdota, y el cuarto gol que terminaba de cerrar la historia no podía ser de otro que de Cristiano, que olvidaba el tabú de los libres directos, marcándolo raso y de rebote. Por una vez, el siete madridista resolvió tirar una falta fuerte y abajo, primando la eficacia a los fuegos artificiales. Que un tomahawk entre siempre es muy complicado (más viendo cómo colocan las barreras casi todos los árbitros), a veces hay que ser pícaro y buscar el rebotito, cosa que sucedió hoy. Roberto Carlos o Deco se hincharon de marcar goles así, y es tiempo de que Ronaldo aproveche mejor los golpes francos, no eligiendo siempre su tiro esplendoroso cuando un lanzamiento más «mundano» puede funcionar mejor. Se cerraba el partido, pero Ronaldo tenía más ganas de juerga, centrando de nuevo desde la izquierda para el cabeceo de Higuaín, que marcó el gol 100 del equipo en la Liga, dejando el record de Toshack más a mano de lo que nunca podría esperarse. Se perdonaba de esta manera la charlotada de antes entre estos dos jugadores, y el encuentro terminaba con cambios sin más trascendencia que la vuelta de a Di María o hacer experimentos con gaseosa (Coentrao extremo, Ronaldo nueve, Varane mediocentro).
VI) Conclusiones. Lo primero de todo es que, jugando de esta manera, parece que dan igual detalles nimios como quién esté en la alineación o el rival que tengamos enfrente. Estamos alcanzando por fin ese deseado tope físico, y los dos empates de hace un par de semanas parecen ahora un mal sueño. Lástima que la clasificación haya quedado algo ajustada a causa de esto, porque habría sido genial poder reservarse un poco con vistas a la probable semifinal con el Bayern. De cualquier modo, el golpe de autoridad en Pamplona (plaza donde, no olvidemos, perdieron nuestros grandes rivales) no hace sino convencernos de que nuestro liderato descansa sobre bases sólidas. Ahora quiero ver esta intensidad de juego en el sprint final. Son ocho partidos de Liga para vaciarse y llegar a Munich dos veces.